Gemma Triay: “Mi gran evolución ha sido más mental”

Gemma Triay: “Mi gran evolución ha sido más mental”

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El pádel femenino lleva tiempo creciendo en ritmo, exigencia y nivel competitivo, pero Gemma Triay sitúa una parte clave de esa evolución en otro sitio: la cabeza. Más allá del físico o de la táctica, la jugadora menorquina entiende que el cambio también pasa por cómo se gestiona la exigencia, la frustración y todo lo que rodea a la competición de alto nivel.

Un pádel cada vez más completo

Para Triay, la evolución del circuito no se explica solo desde una mayor preparación física. En su visión, el salto también tiene que ver con la nutrición, el trabajo mental y la estructura que hay detrás de cada pareja y de cada equipo.

“Creo que se ha puesto el físico en un punto muy importante, pero no solo físico, sino también a nivel nutricional y mental”, señala. En esa misma línea, apunta que ahora casi todas las jugadoras trabajan con equipos mucho más completos y una preparación más ordenada que hace unos años.

Ese cambio, en su opinión, ha elevado el listón general del circuito. Lo que antes podía estar al alcance de unas pocas duplas, hoy forma parte de una dinámica mucho más extendida dentro del pádel profesional.

La parte mental, la evolución que más nota

Cuando se le plantea qué ha cambiado más en su propio caso para adaptarse a esa evolución del circuito, Triay no duda demasiado: “Mi gran evolución ha sido más mental”.

No lo plantea como una frase vacía. Lo concreta en algo muy reconocible para cualquier jugador competitivo: saber gestionar mejor las emociones, controlar la frustración y no dejar que la autoexigencia se vuelva en contra de uno mismo.

“Creo que he sabido gestionar mucho mejor emociones, la frustración, la autoexigencia que tengo”, explica. Ese aprendizaje, llevado al día a día, tiene un valor evidente en una jugadora acostumbrada a convivir con la presión, las expectativas y la necesidad constante de rendir.

Cuando el partido aprieta, la cabeza pesa más

Triay también deja una lectura interesante sobre lo que ocurre en los partidos importantes. Aunque el componente táctico sigue siendo decisivo y el entrenador tiene un papel claro para detectar soluciones, considera que muchas veces lo más complicado es sostener la parte mental cuando el duelo se endurece.

Si las sensaciones son normales y el partido entra en ese terreno igualado en el que todo se decide por detalles, su impresión es clara: gestionar bien la cabeza puede ser más difícil que resolver lo táctico.

Esa reflexión ayuda a entender mejor por qué el pádel profesional actual no se explica solo desde el golpeo, la potencia o la lectura del juego. También se decide en la capacidad para mantenerse dentro del partido cuando no todo sale como una quiere.

Las parejas que más la exigen ahora mismo

En ese contexto de máxima exigencia, Triay también identifica a Paula Josemaría y Bea González como una de las parejas que más le obliga a jugar al límite en el circuito actual.

Según explica, son dos jugadoras que atraviesan una dinámica muy positiva y que te exigen mucho en cada tramo del partido. Esa sensación de incomodidad competitiva encaja precisamente con todo lo anterior: en la élite, no basta con tener recursos técnicos. También hay que saber sostenerlos mentalmente.

La lectura de Triay deja una idea de fondo bastante clara: el pádel femenino ha subido en todos los apartados, pero una parte importante de esa evolución no siempre se ve a simple vista. Muchas veces está en la preparación, en la estructura y, sobre todo, en la forma de gestionar lo que pasa por dentro cuando llega la hora de competir.

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