Mike Morales abre el debate sobre las condiciones del circuito internacional

Mike Morales abre el debate sobre las condiciones del circuito internacional

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Miguel Morales Doménech ha compartido una reflexión pública sobre las condiciones que viven algunos jugadores en el circuito internacional. Tras 15 meses compitiendo dentro y fuera de España, el jugador ha señalado problemas de organización, calendario, costes y funcionamiento que, en su opinión, deberían revisarse para que el sistema sea más sostenible.

Una crítica al sistema, no a los jugadores

Morales aclara que su mensaje no va dirigido contra otros jugadores, sino contra la organización del circuito, determinados promotores y la FIP. Su queja parte de situaciones concretas que asegura haber vivido durante este tiempo: pistas con exceso de arena, partidos programados a las 15:00 con temperaturas de 35 grados, errores en órdenes de juego y árbitros que, según expone, no siempre conocen suficientemente el reglamento.

El jugador insiste en que competir internacionalmente es un privilegio, pero defiende que eso no debería impedir reclamar mejores condiciones. La idea central de su publicación es sencilla: el crecimiento del pádel no puede medirse solo por el número de torneos si quienes compiten no encuentran un entorno adecuado para hacerlo.

Calendario, inscripciones y costes

Uno de los puntos que más peso tiene en su reflexión es la carga del calendario. Morales apunta que este año puntúan 22 torneos y que el próximo serán 21, una cifra que considera elevada si se tienen en cuenta los viajes, el desgaste físico y la acumulación de competiciones.

También menciona los problemas con Padel Uno, la plataforma utilizada para gestionar inscripciones. Según explica, cuando coinciden muchos cierres, la saturación del sistema genera dificultades para los jugadores que dependen de ella para poder competir.

A todo ello se suma el apartado económico. Morales señala que un jugador profesional que quiera disputar Premier Padel y Cupra FIP Tour debe pagar 150 euros al año, además de inscripciones que pueden llegar a 40 o 44 euros por torneo. A partir de ahí entran los vuelos, hoteles, comidas y preparación. En algunos casos, asegura, incluso llegando a la final o ganando apenas se cubren gastos.

La dificultad añadida para quienes están fuera del top 100

La publicación también pone el foco en los jugadores que están fuera del top 100. Morales sostiene que, en muchos FIP Bronze y FIP Silver, estos perfiles se encuentran con rivales del top 50, top 40 o incluso top 30, lo que complica todavía más avanzar en el ranking.

No plantea esto como una crítica a quienes aprovechan las oportunidades que permite el sistema competitivo. Su lectura es otra: si el objetivo es que más jugadores puedan crecer dentro del circuito, las condiciones deben permitir una progresión real y no convertir cada torneo en una barrera económica, deportiva y logística difícil de sostener.

Un debate necesario para el crecimiento del pádel

El mensaje de Morales conecta con una conversación cada vez más presente en el pádel profesional: cómo crecer sin dejar fuera a quienes están intentando abrirse camino. Más torneos pueden significar más oportunidades, pero también más viajes, más gasto y más exigencia si no van acompañados de una organización sólida.

Su cierre resume bien el fondo de la reflexión: “El pádel no necesita solo más torneos. Necesita, también, mejores condiciones para quienes los juegan."